Primero de Agosto y fiesta grande en El Puig, con la exhibición de cuatro astados de afamadas divisas, en un recinto repleto de gente expectante. Tras una multitudinaria bajada de cajones con caballos y mucho ambiente, llegaban a la placita de Sant Roc los toros a lidiar.

A las siete de la tarde se daba suelta, en primer lugar, al burel de Juan Pedro Domecq, de pelaje castaño y correcto de presentación. Hizo una salida sosa, muy parado y manseando, entrando a los cites pero sin hacer hilo. Pronto salió a las calles y se fue a otra plaza en pendiente y con asfalto, donde midió el suelo en un par de ocasiones, viniéndose abajo del todo y abriendo la boca.

Después se fue a una calle muy estrecha y remató en unas puertas pero con escasa fuerza, finalizando así su lidia.
Seguidamente fue encerrado con los mansos muy rápidamente.
En segundo lugar se soltaba un toro de la ganadería albaceteña de Samuel Flores, algo fuera de tipo, muy alto y agalgado y destartalado de pitones pero con el típico pelaje chorreado de este encaste.
Sin hacer una gran salida, es el que más emoción llevó a la arena de la plaza, entrando a los recortes y, en algunas ocasiones, haciendo hilo de manera muy peligrosa. Fue una lidia breve en la que el toro únicamente abandonó la arena para enfilar la calle de los corrales donde fue encerrado fácilmente.

El tercero en saltar a la calle fue el astado de Gabriel Rojas, el mejor presentado de los cuatro, toro negro, de finas hechuras, enmorrillado y bien armado.
En cuanto al juego fue bastante mansurrón, muy parado en la plaza, de la que no salió y realizando embestidas con nobleza pero con escasa casta.
De nuevo los mansos realizaron una buena labor al llevarse con celeridad el toro para los corrales.
Por último se desencajonaba otro "toro artista" de la ganadería de Parladé, hierro filial del ganadero Juan Pedro Domecq, que lleva el mismo encaste que el titular.
Animal también descastado, con mucha nobleza en los cites pero muy poquita raza. Tampoco salió al extensísimo recinto y sólo tocó el asfalto de la calle de los toriles.


Como reza el dicho: tarde de expectación, tarde de decepción.
Tras los toros se soltaron vaquillas del ganadero local Pedro Peris, estas si tuvieron la movilidad que les faltó a los toros y por lo menos fueron más entretenidas.